Los blogs están mutando rápidamente. El fin de éstos representa un llamado de atención para un formato que puede perder el ritmo de cambio que proponen las redes sociales a gran escala, es evidente que el tipo de escritura en posts sigue siendo una herramienta valiosa y productiva.
En el período 1999-2005 los blogs eran el gestor de contenidos por excelencia: sin embargo, en 2009 se hace muy difícil comenzar un blog individual de cero si uno carece de un perfil previo atractivo que le permita ganar una mínima masa crítica de usuarios.
El ruido existente en la red como consecuencia de la multiplicación de contenidos generados por el usuario como por el preferential attachment convierte a la mayoría de los blogs en casi invisibles y por tanto irrelevantes a la hora de crear opinión pública, decantándose el consumo hacia el mayor crecimiento de los puntos de concentración.
Las redes sociales en Internet nos unen y se convierten en un depositario de nuestra historia personal y en una multiplataforma contenedora donde uno puede hacer todo lo que desea a la vez, inclusive postear para un público más fiel. Las personas siempre fueron conscientes de sus amigos, pero ahora saben mucho de los amigos de nuestros amigos y eso genera un proceso social complejo. En esta práctica los blogs tienen escaso recorrido porque son herramientas de producción individual, donde la participación colectiva se limita a los comentarios. El funcionamiento de éstos no es muy diferente al de las cartas de lectores de un medio gráfico tradicional, sólo que sin edición.
Innovar y reinventarse es la fórmula de la cultura de Internet. Los primeros usuarios que adoptaron y promovieron la cultura blog también están cambiando su dinámica de consumo hacia un modelo de consumo “siempre conectado”; postear en un blog de forma periódica representa un excesivo esfuerzo que pueden suplir con aplicaciones más sencillas a través de un dispositivo móvil conectado a Internet, que ofrece movilidad física más conectividad.
Los medios masivos deciden qué exponer y qué ignorar, otorgando relevancia a unos contenidos por sobre otros, con el fin de conquistar la atención de los usuarios y en algunos casos de imponer ideas políticas.
La historia de los medios demuestra que cuando un nuevo formato se ha vuelto exitoso, abre mercados y rápidamente se integra al “viejo” sistema de comunicación. Esto no es bueno ni malo, simplemente sucede y transforma a estos formatos transgresores para convertirlos en “otra cosa”, esto puede ser lo que esté sucediendo actualmente con los blogs.
Los blogs son sólo un formato entre muchos. El hipertexto, la búsqueda y la filosofía colaborativa son las variables determinantes, el resto son subconjuntos de esos componentes. El deseo de escribir, intercambiar conocimientos o simplemente comunicarse con los demás en forma distribuida persistirá a todas las modas y a todos los formatos. Por esta razón podemos afirmar que si mueren los blogs no pasará nada y la vida on-line seguirá su paso colaborativo y los exbloggers seguirán siendo lo que los predefinía: periodistas, investigadores, economistas, artistas, escritores, estudiantes o bullshitters.
Autor: Hugo Pardo Kuklinski
